Un mes sin Fórmula 1

El Gran Premio de Hungría supuso el ecuador del campeonato, un punto y seguido a un mundial que no continuará hasta el fin de semana del 2 de septiembre en Spa-Francorchamps. Eso significa todo un mes sin Fórmula 1…¿Qué vamos a hacer? Nos hemos acostumbrado a seguir atentamente hasta los entrenamientos libres, a consultar diariamente las noticias referentes a pilotos y escuderías…Nos hemos acostumbrado a ponernos frente al televisor a horas intempestivas en aquellos grandes premios que se celebran fuera de Europa…¿Qué vamos a hacer ahora sin sus derrapes, sin sus adelantamientos, sin sus duelos rueda con rueda? Sólo hay un momento más cruel que éste para todo aficionado a la Fórmula 1 que se precie, y es la eterna espera entre que termina una temporada y empieza la siguiente.
Algunos y algunas lo agradecerán. Por fin podrán ver a sus novios, maridos, sobrinos y familiares varios pensando en otra cosa que no sea la Fórmula 1. Les podrán ver en la playa, tomando el sol tranquilamente y dándose gustosos baños en la inmensidad del mar. Por fin verán como la Fórmula 1 ya no está permanentemente en su boca mientras toman algo en el chiringuito de rigor. Pero si miran un poco más allá, la cosa cambia.
No es fácil de detectar, pero un verdadero seguidor de la Fórmula 1 siempre reconoce a un semejante. Si le miras fijamente a los ojos, si estudias detenidamente su cara, su gesto, puedes contemplar sin problemas la tristeza absoluta. Verás a esas personas bañándose en la playa, tomando algo en el chiringuito de rigor, sí, en teoría pasándoselo muy bien, disfrutando del verano…Pero dentro, en la mente, no hay más que coches zumbando, monoplazas que pasan de un lado a otro del cerebro haciendo un ruido infernal. Algunos se despiertan en medio de la noche y conducen sonámbulos por los pasillos de su casa. Otros vuelven durante un mes a la infancia y juegan a escondidas con los clásicos coches de juguete. Hay quien hasta se compra un Scalextric.
Pero, reconozcámoslo, los pilotos también tienen derecho a descansar. Además, así el placer luego es mayor. Eau Rouge nos espera dentro de un mes, y tendremos más ganas que nunca de vibrar con los monoplazas. Será entonces nuestro momento. Será entonces cuando volvamos a disfrutar de nuestra pasión, quizá ya no en la playa ni en el típico chiringuito de verano, pero sí con las carreras, de las tertulias con otros amantes de la F-1; volveremos a tener las palabras “Fórmula 1″ todo el día en la boca y nadie nos podrá decir nada porque llevamos todo un mes sin dar el coñazo.





