Monza, el templo de la velocidad

El circuito de Monza, situado en la región de Normandía, es sin duda uno de los más emblemáticos de la Fórmula 1, y todo un santuario para los tifossi de Ferrari. El circuito alberga cada año el Gran Premio de Italia de Fórmula 1, una carrera que este año se presenta apasionante para los seguidores de Ferrari, sobre todo porque Fernando Alonso llega al circuito italiano como líder del Mundial con 24 puntos de ventaja sobre Sebastian Vettel.
Pero, ¿qué es lo que hace de Monza un circuito tan especial? Sin lugar a dudas, su vertiginosa rapidez.
El Autódromo de Monza es el circuito más rápido del Mundial. Durante su vuelta, los pilotos van con la mayor parte del tiempo con el acelerador a fondo. Sólo tienen que hacer frente a 8 curvas por vuelta, entre las que destaca la mítica parabólica que enlaza con la recta de meta. Actualmente los monoplazas tienen muy limitada su velocidad, pero hace años los pilotos alcanzaban velocidades puntas estratosféricas en Monza. No obstante, en el autódromo italiano fue donde Juan Pablo Montoya batió el record de velocidad absoluto al volante de un Fórmula 1. Fue en 2005 y el colombiano puso su Williams a 372,6 Km/h.

Longitud: 5.793 metros
Curvas: 8
Velocidad máxima: 372 km/h (Juan Pablo Montoya, 2005)
Vuelta rápida: 1:21’046 (Rubens Barrichello,2004)
Los pilotos tienen que hacer frente a pocas frenadas bruscas. Quizá la más comprometida sea la primera chicane tras la meta, donde los pilotos suelen tener mucho problemas para meter el coche y es más que frecuente ver monoplazas por las escapatorias.
Hay que tener en cuenta que en Monza no es importante la carga aerodinámica, sino que lo principal es tener un buen motor, un buen KERS y un buen DRS, con objetivo de ser muy rápidos en las rectas. Todo ello complica muchísimo que los coches sean estables en las frenadas fuertes o en las curvas de alta velocidad.
Respecto a las estrategias, se espera que la mayoría de pilotos vaya a dos paradas, pues parece lo más rápido, aunque algunos tratarán de ganar tiempo intentando ir a una sola parada. El asfalto de Monza no es de los más abrasivos del Mundial, pero las grandes velocidades que se alcanzan hacen que se calienten muy rápido.
Monza lleva albergando el Gran Premio de Italia desde 1922 (el año anterior se había celebrado en Brescia. 90 años hace desde que se corriera aquí por primera vez. Muchas cosas han cambiado desde entonces, pero en Monza sigue prevaleciendo lo mismo: la pasión por la velocidad.





