El extraño caso de Toro Rosso

Ya sobrepasado el ecuador de la temporada, si hay alguna escudería que deambula sin ningún rumbo en la Fórmula 1, esa es Toro Rosso. La filial de Red Bull decidió al término de la campaña pasada cambiar a sus dos pilotos titulares por Jean-Eric Vergné y Daniel Ricciardo. Fue una decisión polémica, sobre todo por la forma en la que se tomó, engañando fríamente a Sebatien Buemi (*explicamos y rectificamos esta afirmación más abajo) y Jaime Alguersuari, asegurándoles la renovación para luego darles puerta…¿Y todo para qué? Bueno, pues el rendimiento de Toro Rosso este año lo dice todo. Son sin lugar a dudas el cuarto peor equipo de la parrilla, e incluso Caterham comienza a acercarse peligrosamente a ellos.
No nos engañemos, Toro Rosso ya era el cuarto peor equipo de la parrilla el año pasado, pero aún así lograban asomar la cabeza en más de un Gran Premio. ¿Alguien duda de que Jaime Alguersuari y Sebastien Buemi hubieran conseguido más puntos a estas alturas de temporada? El Gran Premio de Hungría marca la primera mitad del campeonato, un buen momento para extraer conclusiones. Bien, pues hagámoslo. Jean-Eric Vergné y Daniel Ricciardo llevan a estas alturas de la temporada 4 y 2 puntos respectivamente, mientras que Alguersuari y Buemi llevaban el año pasado 10 y 12 puntos. Pero es que Jaime se fue a los 26 puntos a final de temporada y Buemi hasta los 15, siendo Alguersuari 14º y Buemi 15º en la clasificación final. Vergné y Ricciardo son actualmente 17º y 18º.
Bien es cierto que Vergé es un piloto novel. Ricciardo ya no tanto. Había muchas esperanzas puestas en él, pero su temporada no está siendo la esperada. Incluso Vergné le está aguantando el tipo bastante bien. Alguersuari y Buemi tenían más experiencia en Fórmula 1, además aún son jóvenes y podrían haber hecho una buena temporada este año con la gran igualdad existente y la importancia de los neumáticos. Sin embargo, Toro Rosso decidió echarles a ambos.
Sin embargo, detrás de esa maniobra trasciende algo más importante. El profundo deseo de Helmut Marko de deshacerse de Jaime Alguersuari. *La táctica era sencilla: despedir a Alguersuari y a Buemi dando la impresión de que se prescinde de los dos, y tiempo después fichar a Buemi como probador de Red Bull. Es decir, Buemi nunca salió de Toro Rosso/Red Bull y Alguersuari fue el único despedido.

Toro Rosso es una especie de cantera de pilotos, es verdad. En ese sentido no se le podría achacar el querer apostar por pilotos jóvenes. Ya se encargan ellos de vanagloriarse, como el dios Horner, el Steve Jobs de la Fórmula 1 cuando afirma:
Cuando miro alrededor y veo otros esquemas, me doy cuenta de que Red Bull ha invertido mucho dinero y debería ser reconocido por dar a estos chicos una oportunidad que de otra forma no hubieran tenido.
Pero hay formas y formas. Nadie en el mundo más que ellos debía de penar que el futuro a corto plazo de Toro Rosso pasase por quitarles el asiento a sus dos pilotos titulares. A Jaime Alguersuari le quedaba un año más de chance, al menos. Desde nuestro punto de vista, la apuesta por Ricciardo y Vergné es prematura y errónea.
Mucho tendrían que cambiar las cosas para que los resultados mejoren en una escudería que parece querer buscar su propio fracaso. Una cosa es ser filial de un equipo todopoderoso, y otra cosa es hacer las cosas a la ligera y usar a los pilotos como conejillos de indias. ¿O ya no nos acordamos de los infiernos que tuvieron que pasar en Toro Rosso otros pilotos como Scott Speed o Vitantonio Liuzzi?
Y que conste que si a alguien no pretendemos criticar, es a los pilotos. Pero, sintiéndolo por ellos, Ricciardo y Vergné, puede que cualquier día tengan que ir pensando en cómo mantenerse dentro de la Fórmula 1 cuando, con 22 años, Toro Rosso les de la patada en el trasero.





