Carlos Sainz y Michelle Mouton entran en el Olimpo del automovilismo

El Salón de la Fama, en cualquier deporte, disciplina o competición, está destinado a aquellas personas que han marcado una época. Son muy pocos los elegidos que consiguen tal unanimidad entre aficionados y expertos. Pues Carlos Sainz ya forma parte de la élite más selecta del automovilismo tras ser incluido en el Rally Hall of fame. Le acompañó en el nombramiento la mítica piloto francesa Michelle Mouton, sin duda una de las mejores pilotos de todos los tiempos junto a la alemana Jutta Kleinschmidt, campeona del Rally Paris-Dakar.
Poco se puede decir de Carlos Sainz que no se haya dicho ya, salvo quizá, lo absurdo de aquel cartel de cenizo que tuvo colgado bastante tiempo. El bicampeón del mundo de Rallies es uno de los pilotos más laureados de todos los tiempos, y el primer piloto no nórdico capaz de hacerles frente en Finlandia o Suecia. El Matador no pudo acudir al coincidir la ceremonia con la carrera de F3 Británica que disputaba su hijo en Snetterton.
Quien sí acudió fue Michelle Mouton. La francesa fue una auténtica pionera en momentos muy distintos a estos, y no solo eso, sino que logró plantar cara a una de las mejores generaciones de pilotos de todos los tiempos, en una época en la que la competencia era feroz, con los temibles Grupo B. Michelle Mouton fue subcampeona del mundo de Rallies en 1982 con el Audi Quattro, sólo superada por el Opel Ascona 400 de Walter Rohrl. Logró 4 victorias en el Mundial de Rallies.
Carlos Sainz y Michelle Mouton se unen así al selecto grupo formado por el ya citado Walter Rohrl, Hannu Mikkola, Erik Carlsson, Timo Makinen, Paddy Hopkirk y Rauno Aaltonen,





